AntiCuentos, AntiPoesía y AntiReflexiones de una SopaipilladeMar.

jueves, 6 de diciembre de 2007

VanguardiArte



LAS LETRAS ABIERTAS DE LATINOAMÉRCICA

Arte
selva
sangre
&
tierra



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Por Sopaipilla de Mar y Zim.

América Latina no se construye sobre los cimientos de Europa, es un continente aparte de todos los demás, tan lejano como si fuese un planeta diferente que se erige entre sus bosques vírgenes y sus ríos de plata, sus enormes cumbres blancas y saladas, sus desiertos, su probreza, su ingenio, sus ganas de levantarse, de avanzar, de progresar, y entre el miedo que causan tantos centenares de años de lucha y de muerte.

América Latina es un continente que aún posee sus venas abiertas, sus junglas desangrándose, y que todavía hoy a más de 500 años de su “descubrimiento”, sigue desangrándose por los balazos de la Europa monárquica, que creyó liberarnos de nuestra ignorancia y nuestro paganismo, para entregarnos el preciado regalo de su putrefacta civilización.

Hoy, gran parte de Europa nos mira de soslayo, como a los parientes pobres, aún enfermos, pudriéndonos en la plaga que ellos trajeron y para la cual no han querido – ni podrían tampoco – darnos remedio.

Es que somos diferentes desde los genes. Nos creamos y evolucionamos diferente. Lucimos diferente, cantamos y jugamos al fútbol de manera diferente. Tenemos nuestra propia escuela, pobre pero propia; propia y original.

Por que no somos sus hijos, sino otra especie, es ridículo continuar apropiándonos de su ropa vieja para tratar de lucir elegantes como lucieron ellos alguna vez. Sus reformas, sus instituciones, no siempre dan frutos. Quizá no tenemos arreglo o quizá no estamos hechos para seguir sus pasos. Un poco de ambas, por que no llegaremos a ningún lado siguiéndolos a ellos. Aún hay mucha agua de por medio.

No podemos asimilar lo que la marea nos trae, sea arte o política. Por que ellos tienen castillos y nosotros chozas, aunque también algunas pirámides. Tienen reyes y nosotros, a lo mucho, nuevos ricos, aunque también tuvimos grandes héroes. Ellos tienen cultura y nosotros tenemos selva. Claro que si seguimos intentado seguir sus pasos, no la tendremos por mucho tiempo más, y eso sería un crimen.

El título, está claro, pertenece a Galeano. Y así como la historia que nos contaron es la suya, y no podemos seguir viviendo con ella si queremos algún día por fin valernosla por nosotros mismos, no podemos seguir tampoco su economía ni su arte.

Los caminos de América Latina no son de piedra sino de tierra, y las orillas de barro, en medio de las selvas que aún nos inspiran y nos dan vida e identidad (si tal cosa existe en cualquier lugar del mundo, y existe en América Látina, existe entonces en nuestras selvas)...

No más tomar lo que es ajeno, lo que no se construye como nosotros construímos. Nosotros aún somos salvajes, y podemos tener nuestras propias reglas. Aún podemos fluir sin estereotipos lejanos que no nos pertenecen, ni nos identifican, ni nos gustan.

Acá no hay opulencia, hay agua y tierra, y nos tambaleamos y nos resbalamos. No somos Europa, y no queremos serlo. Estamos orgullos de estar manchados con la sangre y la tierra de América Látina. Con su historia, con sus letras, con su eco y con su alma, con su selva y su lluvia, sus tradiciones que casi hemos olvidado, y con su vida que debemos abrazar antes que sea tarde.
Sobre las vanguardias

Buscando en Internet, prácticamente no se reconoce a ninguna vanguardia artística como oriunda de nuestras tierras. Por eso enorgullece leer sobre el creacionismo de Huidobro, por que es el único que síndican como responsable del sur del mundo; por lo menos la mayoría lo cree así.

Luego, leyendo la tesis del argentino César Aira, vine a entender un poco más el espíritu de las vanguardias. Supongo que es un reflejo de muchas cosas más, como todo. Dudo que se piense en crear el arte sólo por el arte, pues por lo general las condiciones que se reflejan en él son las de la vida, las de las circunstancias y contextos imposibles de diluir, como la propia sicología del artista. O esa es una visión más tradicional, pero innegable.

Y también está el intento de simplemente romper con la memoria, con los trasfondos y crear algo que podríamos decir tiene estilo, pero no tiene alma, o tiene alma pero no tiene estilo. De partir de cero.

¿Cómo podemos hablar de algo que parece producto del mero azar? ¿De tirar una moneda o cortar palabras y luego juntarlas al azar? ¿Es realmente ello tan diferente de como concebimos la idea de crear?
Inspiración o no, las cosas siempre se dan de cierta manera que es casi imposible de que se reproduzcan exactamente, por lo que cualquier cosa podría considerarse mero azar. Es incluso imposible escribir dos veces un texto igual, aunque sea por la misma persona y del mismo tema y extensión.

La cantidad de variables que se manejan construyen cada producto de forma tan aleatoria que la genialidad del mismo autor o su participación, pasan a ser un factor más – y quizá mínimo – del cóctel necesario para la creación artística. Y es eso lo que crea arte, y vanguardia.

Cuando el proceso es mecánico y da para crear y re-crear una y otra vez, entonces entramos en la reproducción, que es lo que intentamos dejar atrás.

Por eso las grandes obras sólo se hacen una vez en la vida, por que son imposibles de reproducir.

Y aunque hay grandes genios que son capaces de crear más de una gran obra, otros se desdibujan tras desangrarse en una sola. La diferencia entre las formas de crear, y las genialidades y métodos detrás de ellas, quizá nunca las comprendamos, pero son la base del arte, y lo que lo hace al fin y al cabo admirable.
Y los “neobarrosos”...

La poética neobarrosa se denomina así, por que así la bautizó en 1986 el poeta argentino Néstor Perlongher. Pero las cosas no son por que sí, antes mencionamos la diferencia en América Latina y Europa. Entre nuestras calles y el borde del río de la plata y sus orillas barrosas en las que se inspiró Perlongher, y que dicen es el mismo. Por que aca no pega lo neobarroco, aca son neobarrosos. Por que la poesía latinoaméricana es aún inverbe, inestable, no desde un sentido de poco desarrollo, falta de profundidad o mérito, y menos falta de exponentes de fuste – de eso hay todo. Porque la poesía, como nuestro continente, no es una extensión creativa de la Europa todopoderosa. Si somos pobres, si estamos sucios, si somos nuevos, si somos indios, que lo sea el arte y la poesía, y que no sigamos los parámetros establecidos e incuestionables que nos imponen.

Las formas son tantas que por qué hacerlo igual. La creatividad da para escribir y para dibujar formas con las letras. El idioma sí lo hemos heredado, pero como todo lo podemos hacer nuestro.
Pongamos en todo lo que tenemos nuestra sangre, sangre nueva. Ese es el espíritu de las vanguardias, partir de cero, partir de nuevo.

No es reconocida la poesía neobarrosa a todas luces como una vanguardia, pero exponentes y adherentes tiene de sobra.

No es un estilo demarcado, no se escribe de manera neobarrosa, sino que se sueña de manera neobarrosa, se falla y se experimenta de manera neobarrosa. Se dibuja con el barro y con la arena, con las hojas y el pasto, es una nueva manera de armar la poesía. Una manera, entre comillas propia, porque aún no hay un estilo definido ni una forma de hacer las cosas que nos caracterice como tales (como latinoamericanos), pero al menos, no lo tendríamos que hacer como dictan costumbres que nada tienen que ver con la realidad de este continente.

Pero además el espíritu neobarroso no quiere someterse. Quiere ser lo que no es, quiere ser ¿libre? Quiere ser crítica, quiere ser denuncia, quiere ser y dejar de ser al instante, ser el poder de la palabra sin ataduras, sin seguir ritmos ni figuras de ningún tipo.

Por eso es difícil decidir y encasillar, no me gusta hacerlo. Cada uno apreciará las cosas como son, y me gusta que la libertad exista para entender y apreciar lo que se desee y como se desee.

En esta dirección está el ensayo que relata el nacimiento y el sentimiento de este ¿estilo?...
Y que cada uno entienda y critique a su manera.
http://www.revistazunai.com.br/ensaios/eduardo_milan_neobarrosos.htm

http://www.henciclopedia.org.uy/autores/Milan/poeslatinoa.htm
Por eso a crear, a escribir, a experimentar. Ensuciarse hace bien, llenarse las manos de barro para moldear, para dibujar, para armar algo que huela y se sienta propio. Algo nuestro, y algo nuevo. Y no lo que ya está hecho. Hasta Hugo Boss lo dice, “Don't imitate, innovate” -Es sólo una especie de broma.


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